Toc, toc! Llaman a la puerta, pero no me levanto abrir.
El tiempo que pasa rápido, sin sensación de velocidad y la larga estancia que realizo en fugaces etapas puede que conduzcan a esa locura que da paso a la serenidad. Porque eso es lo que busco, sin luces ni guías, hace tiempo que me llevo fiando del curso de una corriente llena de mierda y no por ello caeré en ella.
Toc, toc! ... sigo sin querer levantarme.
No quiero vuelta al pasado, no quiero recuerdos y sí experiencias. A medida que voy perdiendo memoria voy ganando en percepción. Percepción de lo que importa y de lo que no, de lo que es verdad y lo que no... y así poco a poco soy capaz de sacar jugo al secano.
Toc, toc!
Es medianoche y Nuwanda amanece, sus cinco sentidos se alían en busca del sexto. Llega la hora feliz, la hora de la ilógica constante y la reflexión libre. Es la hora de poder ser de otra planeta porque la mayoría del nuestro duerme.
La realidad nace creada y simplemente no me gusta quien la ha creado, o qué es sino la fantasía que el conjunto de todas las realidades ... Yo me duermo, Nuwanda va a abrir la puerta.